miércoles, 27 de febrero de 2008

Cuestión de tiempo

“Estoy en todas partes, no hace falta que me alabes, simplemente que me ames”


Esto entendía cuando aún era un niño por fe, así es tal como digo era un creyente mas, creía en la bendición de Dios, rezaba, oraba, cumplía con el deber de asistir a la Santa Iglesia, mi primera lectura no fue un cuento sino el antiguo testamento, tal vez me atraía el misticismo de aquellas fabulas, porque entre escuchar el cuento de Pinocho prefería el Génesis, los años pasaron y para mi mala o buena suerte porque aun no lo resuelvo, estudie en un colegio salesiano, en el cual se hablaba a cada minuto del amor hacia los demás, nuestros prójimos, la fraternidad, compañerismo; que debíamos ser unos agradecidos hacia el de arriba, se rezaba cada día antes de entrar a clases, luego en clases, y a veces hasta finalizar las clases se rezaba, a diferencia de otros colegios en este si importaban las notas de religión, pero no te decían “¿qué entiende usted en este versículo?” era al contrario “Ud. tiene que entender ESTO”, las misas a mitad de semana no faltaban, en la cual era un deber asistir y obviamente confesar los pecados; para mi todo esto era nuevo, de que mierda me podía confesar si solo tenia 12 años, ¿que le mire el poto a una escolar en la micro, que le pegue a otro por que me saco la madre, que le mentí a mi mama para poder ir a entrenar? eso es considerado pecar, algo tan burdo y absurdo, para ser absuelto de dichas maldades haz de rezar 20 Ave María.


El tiempo avanzo, ya me resistía a la idea de creer, la fe decaía al ver lo que se hablaba nunca se hacia realidad, porque esta clase de colegios en la cual imponen al amor al prójimo y se realizan campañas de donación para los “mas necesitados”, no son capaces de llevar a un niño o a un grupo de niños de escasos recursos y darles educación; existían diversos grupos de ayuda realizados por los alumnos tales como Domingo S., Don Bosco, EJE, EME, EPE, entre otros, pero los alumnos inscritos en dichos grupos y hasta los mismos realizadores les importaba una raja el ayudar, todo era redundante, sin razón, los alumnos iban para poder ver mujeres, no los culpo ni condeno, pero no es la idea de dichos grupos el ayudar a quienes lo necesitan.


Amor, fe, y todo lo lindo de lo que hablaban, se esfumo al expulsar un alumno, que cursaba 3º medio, ¿Cuál fue su gran pecado?, muy simple, iba a ser papá, y este joven que era un creyente acérrimo, acólito de las misas del colegio, pensó que lo mejor era contarle al padre con el que tenía mas confianza, pues sucedió lo contrario, fue este mismo el que hablo con el director del colegio que era otro cura mas, y por decisión unánime lo expulsaron, me pregunto si mi amigo aun cree.


Deje de creer, tal vez no por lo enseñado o lo no enseñado en clases, ni por las personas que me rodean, ya sean creyentes o no, quizás lo incomprensible de actos como lo descrito arriba contribuyo en abandonar la fe, el verme rodeado de leyes tan añejas como el peor vino, las cuales me restringían de todo lo que me gusta fue lo que me convirtió en un creyente de no creer, es decir, la fe la fui perdiendo a medida que pretendo ser.